Los sueños de una hija de Helios. Sus desventuras y aventuras en los otros planos, lo que yace en lo mas profundo de su mente. Aquí son narrados

lunes, 16 de marzo de 2015

16 de marzo, me acosté sin haber reflexionado sobre mi día, esto es lo que pasa.

Estaba en una versión extraña de la facultad de bellas artes de La Plata, una mezcla entre la centra y la fonseca que era un laberinto de pasillos y escaleras, mezclada la nueva arquitectura con la vieja. Pero aún no había salido a los pasillos, estaba en un curso, era mi última clase de producción de textos, habíamos tenido una segunda última clase, porque en la anterior no pude despedirme del profesor como me hubiera gustado. Estaban algunos chicos y se estaban yendo, y yo me acerqué al profesor y estaba re triste y me preguntaba por qué estaba mal si la estaba pasando tan bien y no me podía quejar de nada, y le dije que lo iba a extrañar y que tenía toda la actitud, y hasta hice una mímica de como expresa su actitud. Y me miraba como si fuese una gran alumna y estuviese orgulloso de mi y me regaló un libro que era de él y yo me re emocionaba y creo que lloré? Y lo quise abrazar, y repentinamente ya no era delgado, cuando quise abrazarlo mis manos no llegaban a tocarse al rededor de él, y estiraba un poco más y pude apretujarlo todo, y quise decirle que le deseo todo lo mejor para su futuro porque se lo merece y espero que pueda conseguir el trabajo de profesor de Producción de Textos, pero mi abuelo Hugo me agarró de la mano y me sacó del salón, y entre los pasillos y escaleras me parecía ver fragmentos de mi profesor y trataba de buscarlo pero mi abuelo estaba apurado. Escuché entonces el nombre del profesor (el cual no sé en la vida real, si, ya sé, soy una luz) y lo buscaba en facebook desde mi celu pero no me aparecía nada.
Al salir del edificio estábamos en el barrio de las 200 de Ushuaia, y me subí atrás al auto de mi abuelo y estaba mi abuela Tere en el asiento de pasajeros, que me saludaba con el mismo amor de siempre.
En un momento el auto ya no era el auto de mis abuelos, era el auto de papá, y eran papá y emilia quienes estaban sentados delante mío, y por las ventanas entraba oscuridad, y yo sabía que el auto iba a explotar en algún momento. Les dije que escuchaba el sonido de un tick tack, para no sonar como una loca diciendo que hay una bomba en el auto e iba a explotar, y Emilia me dijo que era no sé que cosa, como desvalidando mi opinión. Para mi propio alivio, en un momento nos detuvimos cerca a una especie de mansión, y me bajé rápidamente del auto. Emilia bajó también, pero sin apuro alguno, probablemente para ir al baño porque esa chica va al baño cada 20 minutos I swear to god. Pero papá no, y me agarraba una ansiedad terrible que esté dentro del auto cuando yo sabía que éste iba a explotar.
Estaba entre ir y sacarlo a papá o salir corriendo para salvarme a mi misma y la mezcla de esas dos era quedarme parada para ver si sucedía lo que esperaba o no, perohabía una quietud en el aire.
Me encuentro dentro de un edificio. Hay armado un escenario vacío afuera y luego están todos los asientos llenos de gente, y luego comienza la edificación que solo tiene dos paredes paralelas, piso y techo. En una silla a unos metros de donde yo estaba veo que alguien me observa fijamente.
Conocía bien esa mirada ya, la devuelvo y me acerco a Juli, quien estaba sentada en una silla, mirando en dirección contraria al escenario vacío, a unos 5 metros de donde estaba toda la gente amontonada. No dijimos nada, yo me senté en el piso y apoyo mi cabeza en su brazo como un gato esconde su cabeza entre nuestros brazos para ocultarse de lo que está afuera. Regocijé aquel reencuentro. No quería ser invasiva simplemente mandándome a apoyar mi cabeza en su brazo pero ya no me importaba porque, de alguna forma, la extraño, y pensaba en que ahora que la volvía a ver podía hacer todas las cosas que debería haber hecho antes, y reconozco en su mirada aquella mirada que ya había visto en ella antes.
Me encuentro caminando entre la multitud de gente encarando el escenario, en la última fila hay varios asientos vacíos y ahí estaba juli devuelta, le pregunto si me puedo sentar con ella y escucho que me responde, con toda naturalidad y normalidad, que no, entonces trato de entender y busco otro lugar donde sentarme. Pero el lugar estaba atestado de gente, y no habían muchos otros lugares, entonces me quedo fuera de las filas de gente sentada mirando el escenario, y detrás pero no tan lejos de juli, y de alguna forma nos seguíamos comunicando, como si fuese por chat pero más abstracto, y me contaba sobre lo que le había pasado el día anterior y como se sentía y me explicaba todo y me dijo que si me podía sentar con ella que yo había entendido cualquier cosa, y seguimos charlando y yo la escuché/leí y el sueño se volvió más abstracto aún, porque ya no estábamos en un espacio físico real y la veía en primera persona (siempre sueño en tercera persona) y me mostraba que su piel estaba llena de moretones y marcas violetas de golpes y dolores, me mostraba como aquellas marcas llegaban hasta sus manos, y sonreía al ver como el violeta se veía en sus muñecas y palmas y dedos, y yo le mostré mis manos que estaban manchadas con colores, con acuarelas y tintas xilográficas, que nunca las limpio porque me encanta mancharme las manos de colores, se las mostré como si fuesen paralelas, y me desperté. 

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